Campaña de publicidad "España deliciosa"


¡Enhorabuena! Después de algunos meses sin mucho trabajo en vuestra agencia de publicidad, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente os ha elegido para diseñar una nueva campaña para dar a conocer los productos agrícolas españoles. El pliego del concurso recoge las siguientes características:

  • Diseño de infografías específicas de los diferentes cultivos españoles.
  • En ellas tendréis que incluir un mapa personalizado que represente las provincias en las que se cultiva dicho producto.
  • De forma opcional, se pueden incluir gráficos con la producción, beneficio, superficie cultivada o cualquier otro dato que consideréis de interés.
  • Origen y características del producto.
  • Recetas o usos del producto.
  • Las infografías se elaborarán con Pictochart

Las fábricas del futuro ya están en España

Son sigilosos, de apariencia humanoide y se mueven con precisión milimétrica. Agarran componentes y atornillan piezas siguiendo las órdenes que los operarios les dictan mediante una pantalla táctil que llevan conectada como si se tratase de un cordón umbilical. En la fábrica de Continental de Rubí (Barcelona), dedicada a la producción de cuadros de mando para automóviles, conviven más de 650 trabajadores y unos peculiares inquilinos con el potencial de cambiar la industria: los llamados robots colaborativos, o cobots. Ingenios con forma de brazo articulado cuya introducción en las factorías caracteriza, entre otros elementos, el paso a la industria 4.0. Junto a la sensorización, el uso del big datao el Internet de las cosas, la interacción de robots y humanos en las fábricas y el cambio hacia modelos que permitan modificaciones casi instantáneas en los procesos productivos definen esta nueva ola.
Continental es un buen ejemplo de la transición que se está llevando a cabo en la industria española. Se trata de una compañía del sector del automóvil, de largo el más robotizado y el primero en apostar por avanzar hacia la industria 4.0 (concepto que, no en vano, se acuñó en Alemania). España fue en 2015 el segundo país de Europa en número de coches fabricados, el mismo año en que marcó un récord histórico en compra de robots: 3.766 nuevas unidades, según la Federación Internacional de Robótica (IFR), un 63% más que en 2014. Es una renovación sin precedentes en un país que en total tiene unos 30.000 robots operativos. “La mayoría todavía pertenece a la generación anterior”, sostiene Ramón Barber, profesor e investigador del Laboratorio de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid, “pero las empresas del mundo del automóvil evolucionan con rapidez”.
Los robots antiguos de la fábrica de Rubí, instalados su mayoría entre los años ochenta y noventa, conviven con los colaborativos, que aterrizaron este mismo año. Lo cuenta Edgar Boch, jefe de operaciones de Continental en España, que conoce los 25 años de historia de la compañía. “Actualmente tenemos siete y vamos a ampliar a 12”, explica. A su espalda las nuevas máquinas siguen trabajando en silencio. Sus acciones son cadenciosas y fluidas. A diferencia de la generación anterior, no provocan el mínimo estrépito. La comparación entre los recién llegados y los que ya estaban es inevitable. Los antiguos, enjaulados y de movimientos espasmódicos, no invitan al contacto humano. Modificar sus funciones cuesta además grandes cantidades de tiempo y dinero. Aun así, siguen siendo necesarios para ciertas tareas. Los cobots, en cambio, son livianos (pesan entre 10 y 30 kilos), manejables y de tacto agradable. Uno de los ingenieros de la fábrica hace una pequeña demostración. En menos de 20 segundos programa el brazo robótico para que vaya de un punto exacto a otro y accione su pinza prensil.
“En un futuro próximo, el trabajador que hacía una tarea repetitiva programará un robot colaborativo para que la haga por él”, explica Jordi Pelegrí, director de Universal Robots para España y Portugal, multinacional danesa que opera en más de 50 países. Esta simple acción no solo libera al operario de las tareas de menor valor añadido, sino que le permite variar la producción a su antojo en tiempos impensables con la anterior generación de robots, que por su diseño y magnitud dificultaban tanto el acceso a ellos como su reprogramación. Todo lo contrario a los cobots, que cuentan con sensores de movimiento que detienen su actividad en cuanto un operario entra a la línea para hacer una modificación. Facilidades que desembocan en una producción prácticamente a la carta, una virtud necesaria para afrontar las nuevas exigencias del mercado. “Antes, las necesidades de los clientes estaban muy definidas y se hacían unidades estándares para toda la demanda. El problema es que ahora cada cliente quiere una personalización, como por ejemplo tiradas más cortas”, argumenta. Una tendencia que no solo afecta a los automóviles y que hace que la innovación llegue (en menor medida) a otras industrias que también buscan flexibilidad en sus líneas, como el textil o los alimentos.
Pelegrí plantea un escenario en el que estos cambios se sucederán a una velocidad fulgurante. Y en el que en menos que canta un gallo la colaboración entre robots y humanos será una etapa de una magnitud comparable a hitos industriales históricos, como la producción en cadena de Henry Ford. “Cada vez más las plantas tienen que ser más autónomas según vayan usando estas tecnologías. Los propios operarios conocerán el funcionamiento de estos equipos. Conlleva un cambio muy interesante”, afirma. Y un potencial de negocio “milmillonario”, según un informe del Business Innovation Observatory de la Comisión Europea, que incluye la robótica colaborativa como una de las tres disrupciones analizadas en su reporte de 2015.
Países con tejidos industriales más desarrollados que el español están ya metidos de lleno en este cambio: “España no está mal situada en esta transformación, pero otros como Alemania, Japón, China o Estados Unidos están cogiendo ventaja”, asegura el profesor Ramón Barber. China es el país con más robots industriales del mundo, casi 70.000 nuevos en 2015 y con un incremento anual vertiginoso, pero en términos relativos aún está lejos de otras naciones: su industria automovilística tiene 392 robots por cada 10.000 empleados, muy lejos todavía de otros países como Alemania (1.147), Estados Unidos (1.218), Corea del Sur (1.218) o Japón (1.276). A España, con 883 robots por cada 10.000 empleados, solo la superan en Europa Alemania, Francia (940) y Eslovaquia (920), un caso de crecimiento excepcional en los últimos años tras la llegada de varios fabricantes con la crisis.
Densidad de robots por país
Datos en robots por cada 10.000 empleados industriales

Los robots y el trabajo

Uno de los principales dilemas que plantea esta nueva generación de avances industriales es si este cambio de rol de los operarios será perjudicial para el empleo en las fábricas. “Lo primero que pregunta la gente es si esto va a reducir los puestos de trabajo”, retoma Boch. Según el gerente, estos robots no sustituyen la pericia humana. ”Cada vez hacemos productos más complejos, cada vez hay más tecnología en la planta y cada vez necesitamos que los operarios den más valor añadido a sus tareas”. Continental ha incrementado en más de un 50% su plantilla en Rubí desde 2013, de los 400 empleados a superar los 650, datos refrendados por Montse Malé, responsable de CC OO en la zona de Rubí, que niega que la robotización haya tenido un impacto negativo en la plantilla. En una línea similar se expresa Agustín Sáenz, director de industria y transporte en Tecnalia, corporación con sede en Derio (Bizkaia) que busca transformar la innovación en productos concretos con impacto económico en las empresas. “Los robots generan puestos de trabajo. Con la tecnología de hoy en día, más densidad de robots implica menos desempleo, porque las compañías ganan eficiencia y productividad, crecen, luego contratan. No es el mismo puesto de trabajo que el que se puede destruir pero al final revierte en más empleo”, desarrolla. Una tesis refrendada por la IFR, que analizó en un informe el impacto positivo de la robotización en el empleo.
La cuestión es si, más allá del medio plazo, el auge implacable de la automatización acabará con millones de puestos de trabajo industriales, que suponen más del 11% del total de ocupados en España. La OCDE calcula que hasta un 12% de los empleos actuales corre peligro de perderse por los robots. “Pueden perderse esos empleos, pero surgirán muchos más nuevos en paralelo con el desarrollo de nuevos mercados”, resume Sáenz, que cree que si esta transformación merece ser llamada revolución es precisamente porque abre nuevas oportunidades donde no las había. Y da un ejemplo: “No solo mejora el proceso o el producto. Ahora, además, puedes pensar en otras fuentes de ingresos. Ahora una máquina se puede conectar, envía todo tipo de datos, buceamos en ellos y conocemos su rendimiento, cuándo y cómo funciona mejor y cuándo falla. Es mantenimiento predictivo. Eso es un servicio que es un negocio añadido. Es la servitización de la industria. También ahí se crea empleo”.
ampliar foto
El 'cobot' industrial Hiro, con aspecto humanoide. TECNALIA

Los grandes primero

El camino que hoy recorre Continental sería muy difícil de transitar si no se tratase de la filial de una gran empresa alemana, que tras 145 años de historia tiene unos ingresos de casi 40.000 millones de euros. De hecho, Continental España presenta un balance negativo para este curso, derivado de los pagos por adelantado de I+D a la compañía matriz. CC OO no cree que la situación sea alarmante ya que atribuye el resultado “a la inversión de futuro realizada”. “Las transformaciones las lideran las grandes empresas porque pueden permitirse maniobrar con sus grandes presupuestos”, resume Ramón Barber, que cree que en compañías pequeñas y medianas estos cambios tienen que estar más enfocados a resultados inmediatos. El paraguas financiero de una multinacional posibilita que sus filiales apuesten por la innovación tecnológica sin miedo a mojarse.
Agustín Sáenz está de acuerdo con que el cambio comienza por las más grandes, pero recuerda que un robot colaborativo “tiene ahora mismo un precio bajísimo, de unos 20.000 euros, que se amortizan muy rápido en cualquier empresa que lo instale”. Un precio que seguirá bajando. “Por otro lado”, prosigue, “esta tecnología es mucho más fácil de manejar, no te hace falta un experto. Si tienes un taller de 25 personas en el Corredor del Henares ya puedes tener también un robot porque se le enseña como a un niño, no hace falta ni programar en código”. Con todo esto a favor, Sáenz admite que los negocios de menor tamaño, salvo excepciones, todavía temen lanzarse a la piscina. Pero lo que hoy puede parecer un experimento arriesgado, cada vez lo será menos.

¿QUÉ ES LA GEOGRAFÍA?




¿QUÉ ENTENDÉIS POR GEOGRAFÍA?








COMPRENDER LA GEOGRAFÍA IMPLICA CONOCER EL MUNDO QUE NOS RODEA




Obesidad y hambre
En 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos



Un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se pierden o desperdician. En los países en desarrollo las limitaciones económicas provocan grandes pérdidas y en los países más industrializados el comportamiento del consumidor genera ingentes desperdicios. Esto hace que la oferta de alimentos se reduzca a cerca del 70%. Pero esta no es la única causa de tensión entre la oferta y demanda alimentaria. El avance demográfico, situado cerca de los 7.500 millones de personas, y el acceso a una dieta mejorada en los países emergentes inciden sobre la demanda de alimentos y las inclemencias climáticas reducen su oferta.

A pesar de ello, la producción mundial de alimentos responde sobradamente a las necesidades actuales. A diferencia de la hipótesis malthusiana sobre la imposibilidad de la raza humana de asegurar el sustento alimentario, la producción sí ha progresado a un ritmo superior a la aritmética demográfica. Por mucha que sea la insistencia de una interpretación convencional del hambre como un problema de escasez de alimentos en el mercado, la FAO ha llegado a reconocer que “resolver el problema del hambre en el mundo es una cuestión de acceso y distribución”.

El acceso a los alimentos no siempre es suficiente, ni adecuado. Buena cuenta de ello es el acelerado aumento de la obesidad. Como máximo exponente de la malnutrición, en 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos frente a los 800 millones que el Banco Mundial señala como hambrientos. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia nutricional. Y, es que, la obesidad ya no es exclusiva de los países ricos. En países de desarrollo humano bajo como Sudán, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Suazilandia, la media estimada del índice de masa corporal (IMC) en adultos de más de 18 años supera los valores normales que establece la OMS (entre 18´5 y 25). De hecho, China, que ocupa el puesto 90 de 188 en el Índice de Desarrollo Humano de 2015 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), comparte con Lesotho, en el puesto 161, el mismo índice de obesidad (35). Por el contrario, este índice no registra ningún país con tasas de prevalencia de bajo peso (entre 16 y 18´5). Países como Etiopía y Eritrea que ocupan los últimos puestos del índice, superan la media de 20.

Pero este índice excluye a colectivos vulnerables como los niños y niñas menores de 5 años. Una etapa determinante para el desarrollo psíquico y físico donde la alimentación juega un papel fundamental. En los países de ingresos medios y bajos, los niños son más propensos a recibir una nutrición prenatal, lactante y de niño pequeño insuficiente, al tiempo que están expuestos a alimentos hipercalóricos ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes (y más baratos). Estos hábitos alimentarios hacen que coexistan obesidad infantil y desnutrición, una pesada “doble carga” de morbilidad.

Ambos problemas son incógnitas de la misma ecuación: un acceso desigual a los alimentos. Esto sitúa en el centro del debate la globalización financiera. El sistema internacional ha apostado por criterios de rentabilidad global por encima de la garantía local de acceso a los alimentos. Una oportunidad que las corporaciones transnacionales han aprovechado para monopolizar el sistema agroalimentario y reproducir una beneficiosa (des)regulación, dejando atrás cuestiones determinantes como la seguridad alimentaria global, el respeto ambiental y un consumo energético sostenible.

Kattya Cascante es profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.


Por cierto, ¿conocéis a Sheru? Esta es su historia

¿Cómo llega la electricidad a nuestras vidas?

Querido lector, ¿podrías vivir sin electricidad? Piensa bien la respuesta, porque no es fácil renunciar al móvil, a esa bombilla que te ilumina la habitación por la noche, a la televisión, a la tostadora por las mañanas, a la lavadora, etcétera.
Nos hemos criado con la electricidad. Es parte de nuestras vidas y un servicio tan sencillo como darle a un interruptor. Pero detrás de ese gesto hay mucho más que cables: profesionales, instalaciones, protocolos de actuación… No en vano, y según la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa), el sector genera, sólo en nuestro país, más de 50.000 empleos directos y del orden de los 400.000 indirectos. Es el área empresarial que más clientes tiene y aporta el 1,9% del PIB de España. Es más, la inversión realizada por las empresas eléctricas supera los 2.200 millones de euros anuales, lo que las convierte en las que más inversiones hacen en la economía española.

Las partes del proceso

Cada día miles de profesionales trabajan para que a ninguno de nosotros nos falte esa energía diaria. Muchos trabajan como técnicos en plantas de generación de electricidad y forman parte del primer paso del proceso para que la luz llegue a nuestros hogares. Hablamos de la generación, que consiste en transformar en electricidad una fuente de energía primaria.
Las energías renovables tienen indudables ventajas: entre otras, no producen emisiones de CO2, generan pocos residuos o reducen la dependencia del exterior, pero también presentan algunos inconvenientes, como es el caso de su intermitencia: dependen de que haya recurso, viento o sol.
Esta característica de las renovables, unido a la incapacidad de almacenar la energía eléctrica en grandes cantidades hace que estas tecnologías tengan que complementarse con otras, como los ciclos combinados, que aseguren una respuesta rápida y eficaz para asegurar el suministro energético.
Las renovables necesitan de otras energías para complementarse, como los ciclos combinados, que aseguren una respuesta rápida y eficaz para asegurar el suministro energético cuando no hay viento o sol.
De cualquier forma, si sólo nos centramos en España y atendemos al último ‘Informe del sistema eléctrico español’ publicado por Red Eléctrica (RE), veremos cómo las renovables también tienen en nuestro país un papel destacado en la producción global de energía peninsular, ya que fueron el 36,9% del total en 2015.
El carbón y los ciclos combinados aumentaron su producción con respecto a 2014 y significaron el año pasado el 20,3% y el 10,1% de la producción peninsular de energía eléctrica. Por su parte, la nuclear aportó el 21,8% del total.

Transporte y distribución

Entendida esta primera fase y conocidas las fuentes energéticas, le sigue otra: la de transporte, que no es más que la actividad que conecta la energía generada en las centrales con los puntos de distribución a los consumidores. Los parques, los transformadores, el conjunto de líneas y todos los elementos eléctricos con tensiones superiores o iguales a 220 kv conforman esta red que cubre más de 42.000 kilómetros de la geografía española.
La distribución es la tercera fase y consiste en llevar esa energía desde las redes de transporte hasta los puntos de consumo. De esta manera, nuestros hogares se abastecen de la electricidad que necesitamos. En España hay cinco grandes distribuidoras de electricidad, y más de 300 pequeñas distribuidoras. Su función: que el consumidor final reciba una buena calidad del servicio.

La electricidad llega a nuestros hogares

La comercialización de electricidad es la última fase de la cadena de valor. Esta actividad se desarrolla por las empresas comercializadoras de energía eléctrica que compran la energía en el mercado para venderla a los consumidores y que puedan disfrutar de la electricidad en sus hogares. Apretar el interruptor y que por obra de magia se encienda la luz, cargar el móvil, ver la televisión, poner el aire acondicionado, conservar los alimentos en la nevera y el congelador, usar la lavadora y el lavavajillas…. El proceso para que la electricidad llegue a nuestros hogares es complejo pero funciona como una máquina engrasada, día tras día, para que podamos disfrutar de una vida más fácil y cómoda. ¿O puedes imaginarte cómo sería tu vida sin la electricidad? Sin duda, sería mucho más complicada.

Obesidad y hambre

Obesidad y hambre

En 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos





Un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se pierden o desperdician. En los países en desarrollo las limitaciones económicas provocan grandes pérdidas y en los países más industrializados el comportamiento del consumidor genera ingentes desperdicios. Esto hace que la oferta de alimentos se reduzca a cerca del 70%. Pero esta no es la única causa de tensión entre la oferta y demanda alimentaria. El avance demográfico, situado cerca de los 7.500 millones de personas, y el acceso a una dieta mejorada en los países emergentes inciden sobre la demanda de alimentos y las inclemencias climáticas reducen su oferta.
A pesar de ello, la producción mundial de alimentos responde sobradamente a las necesidades actuales. A diferencia de la hipótesis malthusiana sobre la imposibilidad de la raza humana de asegurar el sustento alimentario, la producción sí ha progresado a un ritmo superior a la aritmética demográfica. Por mucha que sea la insistencia de una interpretación convencional del hambre como un problema de escasez de alimentos en el mercado, la FAO ha llegado a reconocer que “resolver el problema del hambre en el mundo es una cuestión de acceso y distribución”.
El acceso a los alimentos no siempre es suficiente, ni adecuado. Buena cuenta de ello es el acelerado aumento de la obesidad. Como máximo exponente de la malnutrición, en 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos frente a los 800 millones que el Banco Mundial señala como hambrientos. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia nutricional. Y, es que, la obesidad ya no es exclusiva de los países ricos. En países de desarrollo humano bajo como Sudán, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Suazilandia, la media estimada del índice de masa corporal (IMC) en adultos de más de 18 años supera los valores normales que establece la OMS (entre 18´5 y 25). De hecho, China, que ocupa el puesto 90 de 188 en el Índice de Desarrollo Humano de 2015 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), comparte con Lesotho, en el puesto 161, el mismo índice de obesidad (35). Por el contrario, este índice no registra ningún país con tasas de prevalencia de bajo peso (entre 16 y 18´5). Países como Etiopía y Eritrea que ocupan los últimos puestos del índice, superan la media de 20.
Pero este índice excluye a colectivos vulnerables como los niños y niñas menores de 5 años. Una etapa determinante para el desarrollo psíquico y físico donde la alimentación juega un papel fundamental. En los países de ingresos medios y bajos, los niños son más propensos a recibir una nutrición prenatal, lactante y de niño pequeño insuficiente, al tiempo que están expuestos a alimentos hipercalóricos ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes (y más baratos). Estos hábitos alimentarios hacen que coexistan obesidad infantil y desnutrición, una pesada “doble carga” de morbilidad.
Ambos problemas son incógnitas de la misma ecuación: un acceso desigual a los alimentos. Esto sitúa en el centro del debate la globalización financiera. El sistema internacional ha apostado por criterios de rentabilidad global por encima de la garantía local de acceso a los alimentos. Una oportunidad que las corporaciones transnacionales han aprovechado para monopolizar el sistema agroalimentario y reproducir una beneficiosa (des)regulación, dejando atrás cuestiones determinantes como la seguridad alimentaria global, el respeto ambiental y un consumo energético sostenible.
Kattya Cascante es profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.









Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. (Trabajo realizado por los alumnos en 2007-2008).



  • Fase 1. Representación de artículos: os habréis de dividir en grupos de 3 personas, y cada uno de los cuales debéis escoger varios artículos de nuestra carta magna (al menos 5). ¿Qué debemos hacer con ello? Debéis tratar de representar en una fotografía dicho artículo y para ello os podéis disfrazar, representar un juicio, una manifestación sobre la vivienda, etc. 
  • Fase 2. Entrevistas: Vuestros padres seguro que fueron protagonistas de aquellos días. Charlad con ellos acerca de lo que supuso para ellos la Constitución, si fueron a votar, si tienen fotografías de aquella época y en general, cómo vivieron aquellos años de la Transición. Debéis dejar constancia por escrito de las entrevistas.
  • Fase 3. Composición de murales: Con las fotografías, imágenes sobre el referéndum y las entrevistas realizadas, se realizará un mural. Debajo de las mismas, habréis de insertar el artículo que representa dicha imagen junto con una explicación del mismo. 

EL TURISMO EN ESPAÑA. DATOS Y ACTIVIDAD












DISEÑA TU FOLLETO TURÍSTICO
 (Plazo, viernes 22 de abril)


Diseña un folleto turístico de la localidad que quieras, a partir de los modelos que vamos a ver en clase. El folleto deberá incluir la mayor parte de estos aspectos:

  • Portada, incluyendo el nombre de la localidad, imagen y un eslogan
  • Plano de la localidad
  • Monumentos 
  • Museos
  • Historia
  • Fiestas y eventos
  • Gastronomía
  • Localización
  • Información básica: web, teléfono Ayuntamiento, etc.


TIPOS DE TURISMO





¡NOS VAMOS DE VIAJE!




Te proponemos algunos viajes, algunos de ocio y otros de negocios, que deberás organizar de la manera más razonable. Indica qué medio de transporte emplearías, y razona tu respuesta señalando el tiempo estimado, precio, ventajas e inconvenientes, etc. que comportaría tu elección.


Puedes elegir entre: 


  1. transporte por carretera (automóvil particular, autobús, camión, taxi, etc. )
  2. transporte ferroviario (líneas convencionales o de alta velocidad: AVE)
  3. transporte marítimo
  4. transporte aéreo



  • Quieres irte de vacaciones a Noja desde Matabuena.
  • Vives en Segovia capital y tienes una reunión en la calle Juan Ignacio Luca de Tena, en Madrid.
  • Estás planificando tu viaje de novios con tu pareja, y no os decidís entre un crucero por el Mediterráneo o un viaje a Cancún.
  • Una fábrica de automóviles en Valladolid necesita enviar 7 coches a Sevilla. ¿y si fueran 200?
  • Vives en Medina del Campo, no tienes carné de conducir y necesitas ir a Carrión de los Condes.
  • Vives en Cuéllar, y quieres ver a un familiar que vive en Bruselas pero ahorrando el máximo posible.
  • Tu empresa, radicada en Aielo de Malferit, necesita importar un contenedor completo con artículos provenientes de China.


Entre otros, puedes utilizar recursos como Google Maps, el buscador de Renfe o este comparador de vuelos. También te aconsejamos que leas estas sugerencias de Cinco Días:


  1. Si el medio seleccionado para el trayecto es el avión, el director general de Liligo.com recomienda consultar con antelación la distancia a la que se encuentra el aeropuerto del centro de la ciudad, pues el precio del desplazamiento posterior en taxi o transporte público puede elevar considerablemente el importe del viaje.
  2. Para un viaje desde el centro de una ciudad al de otra, lo más adecuado es el tren. El viajero ahorrará tiempo y dinero, al evitar los desplazamientos al y desde el aeropuerto.
  3. Si el cliente desea contar con una tarifa flexible, que permita cancelaciones de última hora, el avión es la opción más cara, pues incluirá elevadas penalizaciones. Por el contrario, el tren, en este sentido, es el más adecuado. 
  4. Si el pasajero desea desplazarse en clase business, disfrutando de todas las comodidades que esto implica, las aerolíneas también disponen de las tarifas más elevadas, mientras que las compañías ferroviarias ofrecen precio más económicos. 
  5. Si se viaja por motivos de trabajo y se desea tener una conexión a internet durante el trayecto, los autobuses disponen ya de wifi gratuito, mientras que en los trenes solo está disponible en ciertas zonas o hay que abonar una tarifa. En el caso de los aviones, son muchas las aerolíneas que están incorporando estos servicios a sus vehículos. 
  6. Para desplazamientos en los que se lleva mucho equipaje, es preferible optar por el tren o el autobús, ya que las compañías aéreas cobran por cada maleta adicional que transporte el pasajero o si esta supera cierto peso establecido. 
  7. Para viajes exprés, en los que se quiera aprovechar cada minuto y, a la vez, ahorrar en el alojamiento, los trayectos nocturnos en tren y autobús son una opción. Sin embargo, Gavira advierte de que obtener un descanso confortable no es económico y las mejores alternativas de estos trenes tienen precios elevados. 
  8. El avión es el mejor medio de transporte para trayectos reservados con antelación, pues se pueden encontrar tarifas bastante económicas. Además, los viajes en autobús o tren solo suelen estar disponibles a partir de los dos o tres meses previos. 
  9. Por el contrario, para desplazamientos de última hora, el coche compartido o el autobús es la mejor alternativa. Con respecto a la primera opción, el viajero asume el riesgo de que puede no encontrar trayectos disponibles, ya que dependerá de que haya otros usuarios interesados en viajar en ese momento a dicho destino. 
  10. Si el viaje se va a realizar en fechas punta, como Navidad, Semana Santa o durante las vacaciones de verano, los trayectos en avión y tren garantizan que no se sufrirán atascos, aunque en el caso de los vuelos, los precios serán muy elevados.