TEST SECTOR PRIMARIO Y SECTOR SECUNDARIO

Sectores primario y secundario

"HECHO EN SEGOVIA"




Pautas del trabajo "Hecho en Segovia... (¡o cerca!)"


Arrancamos tema, y con él un nuevo proyecto. En esta ocasión se trata de hacer una sencilla investigación sobre una de las empresas segovianas que te sugerimos abajo, dedicadas al sector secundario. 

Al igual que en el programa "Hecho en Castilla y León", debéis asumir el papel de un periodista encargado de recoger información sobre una empresa determinada. El producto de vuestro trabajo será una publicación en vuestro blog Serranitos con la estructura que te sugerimos. Incluiréis imágenes, vídeos, texto, etc. para ilustrar vuestra presentación. 

El trabajo será en parejas y las exposiciones tendrán lugar entre el 20 y el 22 de febrero. Se tendrá que utilizar la chuleta de expresiones para exposiciones orales.




Estructura del trabajo

  • Ficha básica. Mapa con localización

    • Descripción empresa: 
      • Nombre y dedicación.
      • Orígenes.
      • Localización.  (Punto 4. Los espacios industriales).
        • Factores que influyen en su ubicación.
        • Medio rural o urbano.
        • Espacio industrial disperso o espacio industrial agrupado (polígono industrial o parque tecnológico).
    • Recursos humanos. Tamaño de la empresa (Lee y comenta de la p. 144).
    • Tipo de industria (Punto 3): especificar y describir si se trata de
      • Industria pesada.
      • Industria de bienes de equipo.
      • Industria ligera o de bienes de uso y consumo.

  • Materias primas. Mapa con procedencia de las materias primas que utilizan (Punto 2.1)
    • De origen animal.
    • De origen vegetal.
    • De origen mineral.
    • De origen artificial.

  • Fuentes de energía (Punto 2.2)

  • Capital. Mapa con mercados de venta (Punto 2.4)
    • Facturación (si es posible) Podéis buscarlo en este Ranking de empresas de Segovia
    • Origen del capital: 
      • Empresa privada.
      • Empresa estatal.
      • Empresa mixta.
    • ¿Recibe algún tipo de ayuda económica? Explicar.
    • Mercados a los que venden (provincia, España, Europa, etc.)

  • I+D+I (Punto 5. Los cambios en la producción industrial): 
    • Nuevas técnicas, innovación.
    • Nuevos materiales.
    • Mejoras en los procesos de producción industrial (obotización, etc.)

  • Consecuencias medioambientales (Punto 7. Consecuencias medioambientales)
    • Explicar qué medidas correctoras utiliza esta empresa para preservar el medio ambiente.

  • Curiosidades/Conclusiones

LA GANADERÍA






ACTIVIDAD: Realizad un dossier de imágenes sobre cada uno de los siguientes tipos de ganadería en España.


A) Ganadería tradicional extensiva:
  • Ganado bovino.
  • Ganado ovino.
  • Ganado porcino.
  • Ganado caprino.

B) Ganadería moderna intensiva:

  • Ganado porcino.
  • Ganado avícola.


En vuestro dossier, debéis describir cómo es la explotación ganadera a través de fotografías,  incluyendo las siguientes características:
  • Extensiva o intensiva
  • Si es estabulada, no estabulada o semiestabulada.
  • Qué tipo alimentación tienen
  • Procesos de producción (cría, cebo, etc.)
  • Localización de las explotaciones.

Campaña de publicidad "España deliciosa"


¡Enhorabuena! Después de algunos meses sin mucho trabajo en vuestra agencia de publicidad, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente os ha elegido para diseñar una nueva campaña para dar a conocer los productos agrícolas españoles. El pliego del concurso recoge las siguientes características:

  • Diseño de infografías específicas de los diferentes cultivos españoles.
  • En ellas tendréis que incluir un mapa personalizado que represente las provincias en las que se cultiva dicho producto.
  • De forma opcional, se pueden incluir gráficos con la producción, beneficio, superficie cultivada o cualquier otro dato que consideréis de interés.
  • Origen y características del producto.
  • Recetas o usos del producto.
  • Las infografías se elaborarán con Pictochart

Las fábricas del futuro ya están en España

Son sigilosos, de apariencia humanoide y se mueven con precisión milimétrica. Agarran componentes y atornillan piezas siguiendo las órdenes que los operarios les dictan mediante una pantalla táctil que llevan conectada como si se tratase de un cordón umbilical. En la fábrica de Continental de Rubí (Barcelona), dedicada a la producción de cuadros de mando para automóviles, conviven más de 650 trabajadores y unos peculiares inquilinos con el potencial de cambiar la industria: los llamados robots colaborativos, o cobots. Ingenios con forma de brazo articulado cuya introducción en las factorías caracteriza, entre otros elementos, el paso a la industria 4.0. Junto a la sensorización, el uso del big datao el Internet de las cosas, la interacción de robots y humanos en las fábricas y el cambio hacia modelos que permitan modificaciones casi instantáneas en los procesos productivos definen esta nueva ola.
Continental es un buen ejemplo de la transición que se está llevando a cabo en la industria española. Se trata de una compañía del sector del automóvil, de largo el más robotizado y el primero en apostar por avanzar hacia la industria 4.0 (concepto que, no en vano, se acuñó en Alemania). España fue en 2015 el segundo país de Europa en número de coches fabricados, el mismo año en que marcó un récord histórico en compra de robots: 3.766 nuevas unidades, según la Federación Internacional de Robótica (IFR), un 63% más que en 2014. Es una renovación sin precedentes en un país que en total tiene unos 30.000 robots operativos. “La mayoría todavía pertenece a la generación anterior”, sostiene Ramón Barber, profesor e investigador del Laboratorio de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid, “pero las empresas del mundo del automóvil evolucionan con rapidez”.
Los robots antiguos de la fábrica de Rubí, instalados su mayoría entre los años ochenta y noventa, conviven con los colaborativos, que aterrizaron este mismo año. Lo cuenta Edgar Boch, jefe de operaciones de Continental en España, que conoce los 25 años de historia de la compañía. “Actualmente tenemos siete y vamos a ampliar a 12”, explica. A su espalda las nuevas máquinas siguen trabajando en silencio. Sus acciones son cadenciosas y fluidas. A diferencia de la generación anterior, no provocan el mínimo estrépito. La comparación entre los recién llegados y los que ya estaban es inevitable. Los antiguos, enjaulados y de movimientos espasmódicos, no invitan al contacto humano. Modificar sus funciones cuesta además grandes cantidades de tiempo y dinero. Aun así, siguen siendo necesarios para ciertas tareas. Los cobots, en cambio, son livianos (pesan entre 10 y 30 kilos), manejables y de tacto agradable. Uno de los ingenieros de la fábrica hace una pequeña demostración. En menos de 20 segundos programa el brazo robótico para que vaya de un punto exacto a otro y accione su pinza prensil.
“En un futuro próximo, el trabajador que hacía una tarea repetitiva programará un robot colaborativo para que la haga por él”, explica Jordi Pelegrí, director de Universal Robots para España y Portugal, multinacional danesa que opera en más de 50 países. Esta simple acción no solo libera al operario de las tareas de menor valor añadido, sino que le permite variar la producción a su antojo en tiempos impensables con la anterior generación de robots, que por su diseño y magnitud dificultaban tanto el acceso a ellos como su reprogramación. Todo lo contrario a los cobots, que cuentan con sensores de movimiento que detienen su actividad en cuanto un operario entra a la línea para hacer una modificación. Facilidades que desembocan en una producción prácticamente a la carta, una virtud necesaria para afrontar las nuevas exigencias del mercado. “Antes, las necesidades de los clientes estaban muy definidas y se hacían unidades estándares para toda la demanda. El problema es que ahora cada cliente quiere una personalización, como por ejemplo tiradas más cortas”, argumenta. Una tendencia que no solo afecta a los automóviles y que hace que la innovación llegue (en menor medida) a otras industrias que también buscan flexibilidad en sus líneas, como el textil o los alimentos.
Pelegrí plantea un escenario en el que estos cambios se sucederán a una velocidad fulgurante. Y en el que en menos que canta un gallo la colaboración entre robots y humanos será una etapa de una magnitud comparable a hitos industriales históricos, como la producción en cadena de Henry Ford. “Cada vez más las plantas tienen que ser más autónomas según vayan usando estas tecnologías. Los propios operarios conocerán el funcionamiento de estos equipos. Conlleva un cambio muy interesante”, afirma. Y un potencial de negocio “milmillonario”, según un informe del Business Innovation Observatory de la Comisión Europea, que incluye la robótica colaborativa como una de las tres disrupciones analizadas en su reporte de 2015.
Países con tejidos industriales más desarrollados que el español están ya metidos de lleno en este cambio: “España no está mal situada en esta transformación, pero otros como Alemania, Japón, China o Estados Unidos están cogiendo ventaja”, asegura el profesor Ramón Barber. China es el país con más robots industriales del mundo, casi 70.000 nuevos en 2015 y con un incremento anual vertiginoso, pero en términos relativos aún está lejos de otras naciones: su industria automovilística tiene 392 robots por cada 10.000 empleados, muy lejos todavía de otros países como Alemania (1.147), Estados Unidos (1.218), Corea del Sur (1.218) o Japón (1.276). A España, con 883 robots por cada 10.000 empleados, solo la superan en Europa Alemania, Francia (940) y Eslovaquia (920), un caso de crecimiento excepcional en los últimos años tras la llegada de varios fabricantes con la crisis.
Densidad de robots por país
Datos en robots por cada 10.000 empleados industriales

Los robots y el trabajo

Uno de los principales dilemas que plantea esta nueva generación de avances industriales es si este cambio de rol de los operarios será perjudicial para el empleo en las fábricas. “Lo primero que pregunta la gente es si esto va a reducir los puestos de trabajo”, retoma Boch. Según el gerente, estos robots no sustituyen la pericia humana. ”Cada vez hacemos productos más complejos, cada vez hay más tecnología en la planta y cada vez necesitamos que los operarios den más valor añadido a sus tareas”. Continental ha incrementado en más de un 50% su plantilla en Rubí desde 2013, de los 400 empleados a superar los 650, datos refrendados por Montse Malé, responsable de CC OO en la zona de Rubí, que niega que la robotización haya tenido un impacto negativo en la plantilla. En una línea similar se expresa Agustín Sáenz, director de industria y transporte en Tecnalia, corporación con sede en Derio (Bizkaia) que busca transformar la innovación en productos concretos con impacto económico en las empresas. “Los robots generan puestos de trabajo. Con la tecnología de hoy en día, más densidad de robots implica menos desempleo, porque las compañías ganan eficiencia y productividad, crecen, luego contratan. No es el mismo puesto de trabajo que el que se puede destruir pero al final revierte en más empleo”, desarrolla. Una tesis refrendada por la IFR, que analizó en un informe el impacto positivo de la robotización en el empleo.
La cuestión es si, más allá del medio plazo, el auge implacable de la automatización acabará con millones de puestos de trabajo industriales, que suponen más del 11% del total de ocupados en España. La OCDE calcula que hasta un 12% de los empleos actuales corre peligro de perderse por los robots. “Pueden perderse esos empleos, pero surgirán muchos más nuevos en paralelo con el desarrollo de nuevos mercados”, resume Sáenz, que cree que si esta transformación merece ser llamada revolución es precisamente porque abre nuevas oportunidades donde no las había. Y da un ejemplo: “No solo mejora el proceso o el producto. Ahora, además, puedes pensar en otras fuentes de ingresos. Ahora una máquina se puede conectar, envía todo tipo de datos, buceamos en ellos y conocemos su rendimiento, cuándo y cómo funciona mejor y cuándo falla. Es mantenimiento predictivo. Eso es un servicio que es un negocio añadido. Es la servitización de la industria. También ahí se crea empleo”.
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El 'cobot' industrial Hiro, con aspecto humanoide. TECNALIA

Los grandes primero

El camino que hoy recorre Continental sería muy difícil de transitar si no se tratase de la filial de una gran empresa alemana, que tras 145 años de historia tiene unos ingresos de casi 40.000 millones de euros. De hecho, Continental España presenta un balance negativo para este curso, derivado de los pagos por adelantado de I+D a la compañía matriz. CC OO no cree que la situación sea alarmante ya que atribuye el resultado “a la inversión de futuro realizada”. “Las transformaciones las lideran las grandes empresas porque pueden permitirse maniobrar con sus grandes presupuestos”, resume Ramón Barber, que cree que en compañías pequeñas y medianas estos cambios tienen que estar más enfocados a resultados inmediatos. El paraguas financiero de una multinacional posibilita que sus filiales apuesten por la innovación tecnológica sin miedo a mojarse.
Agustín Sáenz está de acuerdo con que el cambio comienza por las más grandes, pero recuerda que un robot colaborativo “tiene ahora mismo un precio bajísimo, de unos 20.000 euros, que se amortizan muy rápido en cualquier empresa que lo instale”. Un precio que seguirá bajando. “Por otro lado”, prosigue, “esta tecnología es mucho más fácil de manejar, no te hace falta un experto. Si tienes un taller de 25 personas en el Corredor del Henares ya puedes tener también un robot porque se le enseña como a un niño, no hace falta ni programar en código”. Con todo esto a favor, Sáenz admite que los negocios de menor tamaño, salvo excepciones, todavía temen lanzarse a la piscina. Pero lo que hoy puede parecer un experimento arriesgado, cada vez lo será menos.

¿Sabía que estos 20 alimentos llevan aceite de palma?




Muchos de los productos con los que llena la cesta de la compra lo incluye entre sus ingredientes, quizá bastantes más de los que piensa: patatas fritas, cereales de desayuno, bollería, galletas, precocinados, congelados, pizzas, margarinas, chocolates... Estos son algunos de los alimentos, como los 20 que vienen en esta página, que contienen aceite de palma, el más consumido del mundo.
A pesar de tratarse de una sustancia vegetal, la mala fama le precede. El doctor Francisco Grande Covián, considerado el padre de la dietética en España, fue el primero en afirmar en los años 60 que el ácido palmítico, procedente de la palma, era nocivo para la salud. En los últimos años han sido numerosas las campañas que se han lanzado en su contra y también los estudios que han comprobado los efectos adversos. Uno de ellos fue publicado en 2011 en la revista científica 'Globalization and Health', donde se concluye que el aumento del consumo de aceite de palma está relacionado con unas mayores tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en los países en desarrollo. Los investigadores descubrieron que cada kilogramo que se ingería provocaba 68 muertes por cada 100.000 habitantes. Estos datos fueron significativamente más bajos en las poblaciones con mayor poder adquisitivo, en una relación de 17 muertes por cada 100.000 habitantes.
"El aceite de palma está compuesto por un 50% de grasas saturadas, mucho más que cualquier otro aceite. Éstos, consumidos en exceso, son los causantes de aumentar los niveles de LDL (colesterol malo), y cuanto mayor sea su nivel en la sangre, mayor es el riesgo de sufrir enfermedades coronarias. También se ha relacionado con un incremento de la obesidad y con cambios en la microbiota intestinal", confirma María Garriga, nutricionista del servicio de Endocrinología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. "Es cierto que el aceite de palma tiene un alto contenido en vitamina E y propiedades antioxidantes, pero eso no justifica su consumo, ya que el de oliva también las aporta y su composición en ácidos grasos saturados es muy reducida", continúa.
La 'European Palm Oil Alliance' matiza estas afirmaciones y opina que "la relación entre los nutrientes y la salud debe ser considerada dentro de la alimentación completa y no en términos de productos individuales. No hay indicios de que su consumo en una dieta equilibrada esté relacionado con ningún problema específico". Según esta misma organización, cada año se consumen 52 millones de toneladas de este aceite, que se extrae de los frutos de la palma (Elais Guineensis), una planta originaria de África occidental, aunque ahora se cultiva principalmente en el sudeste asiático (Indonesia y Malasia), y algunas partes de Sudamérica y Centroamérica, lugares en los que la implantación masiva de plantaciones está causando graves problemas de deforestación. La utilización de esta materia prima en la alimentación se remonta a hace 10.000 años en su estado natural (de color rojo como sus frutos, parecidos a los dátiles), y su uso era tan popular en algunas regiones africanas y asiáticas como el aceite de oliva en los países mediterráneos.
Su consumo ha aumentado en los últimos años debido en gran medida a una mayor presencia en los productos industriales. "A principios del siglo XXI empezaron a eliminar las grasas animales por ser perjudiciales y se sustituyeron por grasas hidrogenadas o trans. Más tarde se cambiaron éstas, consideradas muy nocivas, por aceite de palma, aunque éste tampoco es una alternativa saludable. Habría otras opciones, pero son mucho más caras y no es rentable", explica Rafael Garcés, investigador del Instituto de la Grasa del CSIC. Para hacernos una idea: "Una tonelada de aceite de oliva cuesta 3.500 euros, una de girasol, 900 y una de palma 650. Es el aceite más barato que existe", argumenta el investigador.
Para que una dieta sea considerada sana se recomienda que no contenga "más de un 10% de grasa saturada de las calorías totales, y en caso de tener problemas cardiovasculares no debe superar el 7%. La ingesta de alimentos de origen animal como lácteos enteros y carnes grasas ya aportan suficiente cantidad como para añadir más", asegura Garriga.
Desde 2014, los fabricantes de la Unión Europea están obligados a incluir en sus etiquetas el origen botánico de las grasas vegetales que utilizan. A pesar de que existen otros muchos tipos de aceites, algunas marcas eligen el de palma, además de por su precio, porque es el que aporta diferentes texturas: untuosa, cremosa o crujiente. En el caso de los dulces y bollería, es preferible porque se mantiene sólido a mayor temperatura que el chocolate, por lo que es idóneo para dar consistencia. Por otra parte, muchas margarinas y cremas lo utilizan porque ayuda a que se unten con más facilidad. Algunos aperitivos salados, como las patatas fritas o los 'snacks' de maíz, hacen uso de éste porque aguanta más frituras que otros. Los precocinados también suelen incluirlo debido a que se enrancia menos, alargando así la fecha de caducidad.

Relación con el cáncer

Cuando el año pasado el supermercado italiano Coop eliminó de sus estantes los productos que contenían aceite de palma, saltó la polémica. Le siguieron otras marcas como Barilla, que optó por prescindir de este ingrediente. Estas empresas tomaron esta decisión al hilo de un estudio que publicó la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que lo relacionaba con el cáncer. Según esta organización, durante el proceso de refinado se somete al aceite de palma a temperaturas de 200 grados para lograr una sustancia semitransparente y amarillenta sin sabor ni olor, lo que libera sustancias cancerígenas y con capacidad de modificar el ADN. "Esto también sucede cuando comemos alimentos muy tostados o quemados", cuenta la nutricionista. Podría darse el mismo problema si se sometiera a cualquier otro aceite a estas temperaturas, aunque el de palma soporta mejor el calor.
Éste es precisamente el ingrediente estrella de la Nutella. Ellos mismos explican que no podrían reemplazarlo sin sacrificar su calidad. Al hilo de este estudio, Ferrero, propietaria de la famosa crema, se defiende y alega que "la industria ha comenzado a optimizar los procesos a través de temperaturas y presiones más bajas. Gracias a esto, los productos poseen niveles de contaminantes más bajos, en línea con los parámetros definidos por la EFSA", explican. Esta organización así lo corrobora al afirmar que "los niveles de estas sustancias se redujeron a la mitad entre 2010 y 2015 debido a las medidas voluntarias adoptadas por los productores".
En 2016, la revista Nature publicó otro estudio de un equipo de científicos del Instituto de Investigación de Biomédica de Barcelona que analizó el efecto que tenía una dieta rica en grasas sobre las metástasis. En concreto, añadieron ácido palmítico a cultivos de células tumorales en ratones y descubrieron un aumento en la frecuencia metastática de un 50% a un 100%. A pesar de que los expertos no prohíben su consumo, si aconsejan evitarlo, así que no olvide leer las etiquetas de lo que come.

¿QUÉ ES LA GEOGRAFÍA?




¿QUÉ ENTENDÉIS POR GEOGRAFÍA?








COMPRENDER LA GEOGRAFÍA IMPLICA CONOCER EL MUNDO QUE NOS RODEA




Obesidad y hambre
En 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos



Un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se pierden o desperdician. En los países en desarrollo las limitaciones económicas provocan grandes pérdidas y en los países más industrializados el comportamiento del consumidor genera ingentes desperdicios. Esto hace que la oferta de alimentos se reduzca a cerca del 70%. Pero esta no es la única causa de tensión entre la oferta y demanda alimentaria. El avance demográfico, situado cerca de los 7.500 millones de personas, y el acceso a una dieta mejorada en los países emergentes inciden sobre la demanda de alimentos y las inclemencias climáticas reducen su oferta.

A pesar de ello, la producción mundial de alimentos responde sobradamente a las necesidades actuales. A diferencia de la hipótesis malthusiana sobre la imposibilidad de la raza humana de asegurar el sustento alimentario, la producción sí ha progresado a un ritmo superior a la aritmética demográfica. Por mucha que sea la insistencia de una interpretación convencional del hambre como un problema de escasez de alimentos en el mercado, la FAO ha llegado a reconocer que “resolver el problema del hambre en el mundo es una cuestión de acceso y distribución”.

El acceso a los alimentos no siempre es suficiente, ni adecuado. Buena cuenta de ello es el acelerado aumento de la obesidad. Como máximo exponente de la malnutrición, en 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, y más de 600 millones eran obesos frente a los 800 millones que el Banco Mundial señala como hambrientos. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia nutricional. Y, es que, la obesidad ya no es exclusiva de los países ricos. En países de desarrollo humano bajo como Sudán, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Suazilandia, la media estimada del índice de masa corporal (IMC) en adultos de más de 18 años supera los valores normales que establece la OMS (entre 18´5 y 25). De hecho, China, que ocupa el puesto 90 de 188 en el Índice de Desarrollo Humano de 2015 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), comparte con Lesotho, en el puesto 161, el mismo índice de obesidad (35). Por el contrario, este índice no registra ningún país con tasas de prevalencia de bajo peso (entre 16 y 18´5). Países como Etiopía y Eritrea que ocupan los últimos puestos del índice, superan la media de 20.

Pero este índice excluye a colectivos vulnerables como los niños y niñas menores de 5 años. Una etapa determinante para el desarrollo psíquico y físico donde la alimentación juega un papel fundamental. En los países de ingresos medios y bajos, los niños son más propensos a recibir una nutrición prenatal, lactante y de niño pequeño insuficiente, al tiempo que están expuestos a alimentos hipercalóricos ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes (y más baratos). Estos hábitos alimentarios hacen que coexistan obesidad infantil y desnutrición, una pesada “doble carga” de morbilidad.

Ambos problemas son incógnitas de la misma ecuación: un acceso desigual a los alimentos. Esto sitúa en el centro del debate la globalización financiera. El sistema internacional ha apostado por criterios de rentabilidad global por encima de la garantía local de acceso a los alimentos. Una oportunidad que las corporaciones transnacionales han aprovechado para monopolizar el sistema agroalimentario y reproducir una beneficiosa (des)regulación, dejando atrás cuestiones determinantes como la seguridad alimentaria global, el respeto ambiental y un consumo energético sostenible.

Kattya Cascante es profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.


Por cierto, ¿conocéis a Sheru? Esta es su historia